Mudarse a Irlanda desde EE. UU.: visados, dinero y banca para expats
Todo para los expats de EE. UU. que se mudan a Irlanda: visados, coste de vida, impuestos, sanidad y cómo abrir una cuenta irlandesa antes de llegar.



Vivir en el extranjero ya no es solo algo con lo que la gente sueña. Cada vez más personas lo hacen de verdad y, para muchas, está funcionando.
El teletrabajo ha facilitado llevarte tu trabajo contigo. Las relaciones internacionales están llevando a la gente a cruzar fronteras. Otros se mudan en busca de mejor clima, un coste de vida más bajo o la oportunidad de vivir una cultura diferente. Sea cual sea el motivo, vivir a nivel global se está convirtiendo menos en un salto al vacío y más en una elección de estilo de vida.
Para el bunq Global Living Report 2026, encuestamos a 7.100 personas con un estilo de vida internacional en Canadá, Francia, Alemania, Irlanda, los Países Bajos, España, el Reino Unido y Estados Unidos.
Los resultados son claros: la vida en el extranjero está ayudando a la gente a sentirse más feliz, con más seguridad financiera y con más control sobre el equilibrio entre su vida laboral y personal. Por supuesto, sigue habiendo retos. Mudarse de país implica papeleo, gastos inesperados y momentos de añoranza. Pero, en general, la historia es positiva.
El 61% de los encuestados afirma que es más feliz desde que adoptó un estilo de vida global. Y si miramos el panorama completo, el resultado es aún mejor: el 93% dice que su felicidad ha mejorado o se ha mantenido igual.
Es un resultado sólido, sobre todo si pensamos en todos los cambios que supone mudarse al extranjero. Nuevos sistemas, nuevas rutinas, nuevos idiomas, nuevos círculos sociales. Aun con todo eso, la mayoría de la gente dice que su vida ha mejorado o se ha mantenido estable.
Gran parte de ello parece deberse a los motivos por los que la gente elige este estilo de vida. La principal motivación fue conocer otras culturas, elegida por el 47% de los encuestados. Le siguieron un mejor clima, con un 39%, y un coste de vida más bajo, con un 29%.
Uno de los hallazgos más alentadores es que mudarse al extranjero no tiene por qué significar poner tu carrera en pausa.
El 53% de los encuestados afirma que el equilibrio entre su vida laboral y personal ha mejorado desde que vive en otro país. Otro 40% dice que se ha mantenido igual, lo que significa que el 93% ha mejorado o mantenido ese equilibrio desde que adoptó un estilo de vida global.
Ayuda el hecho de que muchas personas no empiezan de cero. El 44% mantuvo su trabajo después de mudarse al extranjero, mientras que el 26% encontró un nuevo puesto compatible con su estilo de vida internacional.
Esto dice mucho de cómo está cambiando el trabajo. Un estilo de vida global ya no es solo para quienes se toman un descanso, trabajan como freelance desde la playa o dan un gran giro profesional. Cada vez más, la gente mantiene su trabajo y cambia todo lo demás.
También hay crecimiento. El 32% afirma que vivir en otro país le ha ayudado a ampliar su red profesional. Los nuevos países traen nuevos contactos, nuevos sectores y nuevas formas de entender el trabajo.
El dinero es otro ámbito en el que la vida global está teniendo un impacto positivo. El 56% de los encuestados afirma sentirse con más seguridad financiera desde que adoptó un estilo de vida internacional. Otro 24% dice que su seguridad financiera se ha mantenido igual, lo que significa que el 80% se siente al menos tan seguro financieramente como antes, si no mejor.
Esa confianza financiera se nota en el día a día. Los encuestados afirman que vivir en otro país les ha permitido ampliar su red social, disfrutar de una vivienda mejor, comer más a menudo fuera, dedicar más tiempo a sus aficiones, ayudar económicamente a su familia y aumentar sus ahorros.
En otras palabras, no se trata solo de tener más dinero sobre el papel. Se trata de lo que ese dinero hace posible.
Sigue habiendo sorpresas. El 79% de los encuestados afirma haberse encontrado con un gasto imprevisto al viajar, mudarse o vivir en el extranjero. Los más comunes fueron los impuestos locales, los gastos médicos, las comisiones bancarias, los costes de vivienda, los cargos por roaming de datos y las tasas o multas de visado.
Pero esos baches no cambian el panorama general. Para la mayoría de las personas, vivir a nivel global ha mejorado su seguridad financiera o les ha ayudado a mantenerla.
Vivir en otro país cambia mucho más que tu dirección. Cambia tu perspectiva.
El 43% de los encuestados afirma que sus valores han cambiado por las culturas en las que ha vivido o trabajado. Es uno de los hallazgos más interesantes del informe, porque apunta a algo más grande que las ventajas del estilo de vida.
Cuando vives en un sitio nuevo, empiezas a fijarte en cosas que antes dabas por sentadas. Cómo trabaja la gente. Cómo pasa su tiempo. Cómo come, se relaciona, descansa, planifica, ahorra y celebra. Con el tiempo, esas diferencias pueden cambiar lo que es importante para ti.
La vida global también tiene un fuerte componente social. El 51% afirma que trabajar o vivir en otro país ha tenido un efecto positivo en sus amistades, y el 39% dice que le ha ayudado a ampliar su red social.
Esa es la parte que a menudo se pasa por alto. Desde fuera, mudarse al extranjero puede parecer algo solitario, pero muchas personas están creando comunidades más grandes e internacionales gracias a ello.
Por supuesto, la gente sigue echando de menos su casa. En todos los países encuestados, la familia y los amigos fueron lo que más se echa de menos.
Después, las respuestas se volvieron más concretas. Los británicos echaban de menos el humor británico y el NHS. Los irlandeses, la comida y la bebida irlandesas, y la craic. Los neerlandeses, la comida y la bebida neerlandesas y la cultura de su país. Los franceses y los españoles mencionaron la comida, la bebida y el humor. Los alemanes señalaron la comida y la bebida alemanas, además del sistema sanitario.
Es un bonito recordatorio de que el hogar no es solo un lugar. Son los chistes, las comidas, las costumbres, los servicios, las personas y los pequeños detalles culturales que hacen que la vida resulte familiar.
Pero echar de menos tu casa no significa que la vida global no merezca la pena. En muchos sentidos, demuestra cómo la vida internacional amplía la idea de hogar. Puedes echar de menos el lugar de donde vienes y aun así encantarte el lugar donde estás. Puedes sentirte unido a más de un sitio. Puedes construir una vida que lleve consigo un poco de cada país.
Los retos más comunes a los que se enfrentan los encuestados son las barreras del idioma, con un 41%, las zonas horarias, con un 33%, y la sanidad, con un 27%.
Son reales, pero también son el tipo de retos que la gente aprende a gestionar. Un idioma nuevo intimida cada vez menos. Las zonas horarias pasan a formar parte de la rutina. Los sistemas sanitarios son más fáciles cuando entiendes cómo funcionan.
Esa curva de aprendizaje forma parte de la vida internacional. Puede ser frustrante, pero también genera confianza. Cada formulario rellenado, cada cita reservada, cada expresión local aprendida y cada sistema nuevo que entiendes hacen que el siguiente paso sea más fácil.
El bunq Global Living Report 2026 muestra que vivir en otro país está ayudando a la gente a construir vidas más abiertas, equilibradas y gratificantes.
El 93% afirma que su felicidad ha mejorado o se ha mantenido igual. El 93% dice lo mismo sobre el equilibrio entre su vida laboral y personal. Y el 80% siente que su seguridad financiera ha mejorado o se ha mantenido estable.
Hay retos, desde las barreras del idioma y las zonas horarias hasta la sanidad y los gastos inesperados. Pero para la mayoría de los encuestados, la vida global no les complica la vida. Les ayuda a construir una vida más feliz, más equilibrada y más segura.
Lee el bunq Global Living Report 2026 completo para ver cómo la vida global está cambiando la felicidad, las finanzas, el trabajo y el bienestar.

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Vivir en el extranjero ya no es solo algo con lo que la gente sueña. Cada vez más personas lo hacen de verdad y, para muchas, está funcionando.
El teletrabajo ha facilitado llevarte tu trabajo contigo. Las relaciones internacionales están llevando a la gente a cruzar fronteras. Otros se mudan en busca de mejor clima, un coste de vida más bajo o la oportunidad de vivir una cultura diferente. Sea cual sea el motivo, vivir a nivel global se está convirtiendo menos en un salto al vacío y más en una elección de estilo de vida.
Para el bunq Global Living Report 2026, encuestamos a 7.100 personas con un estilo de vida internacional en Canadá, Francia, Alemania, Irlanda, los Países Bajos, España, el Reino Unido y Estados Unidos.
Los resultados son claros: la vida en el extranjero está ayudando a la gente a sentirse más feliz, con más seguridad financiera y con más control sobre el equilibrio entre su vida laboral y personal. Por supuesto, sigue habiendo retos. Mudarse de país implica papeleo, gastos inesperados y momentos de añoranza. Pero, en general, la historia es positiva.
El 61% de los encuestados afirma que es más feliz desde que adoptó un estilo de vida global. Y si miramos el panorama completo, el resultado es aún mejor: el 93% dice que su felicidad ha mejorado o se ha mantenido igual.
Es un resultado sólido, sobre todo si pensamos en todos los cambios que supone mudarse al extranjero. Nuevos sistemas, nuevas rutinas, nuevos idiomas, nuevos círculos sociales. Aun con todo eso, la mayoría de la gente dice que su vida ha mejorado o se ha mantenido estable.
Gran parte de ello parece deberse a los motivos por los que la gente elige este estilo de vida. La principal motivación fue conocer otras culturas, elegida por el 47% de los encuestados. Le siguieron un mejor clima, con un 39%, y un coste de vida más bajo, con un 29%.
Uno de los hallazgos más alentadores es que mudarse al extranjero no tiene por qué significar poner tu carrera en pausa.
El 53% de los encuestados afirma que el equilibrio entre su vida laboral y personal ha mejorado desde que vive en otro país. Otro 40% dice que se ha mantenido igual, lo que significa que el 93% ha mejorado o mantenido ese equilibrio desde que adoptó un estilo de vida global.
Ayuda el hecho de que muchas personas no empiezan de cero. El 44% mantuvo su trabajo después de mudarse al extranjero, mientras que el 26% encontró un nuevo puesto compatible con su estilo de vida internacional.
Esto dice mucho de cómo está cambiando el trabajo. Un estilo de vida global ya no es solo para quienes se toman un descanso, trabajan como freelance desde la playa o dan un gran giro profesional. Cada vez más, la gente mantiene su trabajo y cambia todo lo demás.
También hay crecimiento. El 32% afirma que vivir en otro país le ha ayudado a ampliar su red profesional. Los nuevos países traen nuevos contactos, nuevos sectores y nuevas formas de entender el trabajo.
El dinero es otro ámbito en el que la vida global está teniendo un impacto positivo. El 56% de los encuestados afirma sentirse con más seguridad financiera desde que adoptó un estilo de vida internacional. Otro 24% dice que su seguridad financiera se ha mantenido igual, lo que significa que el 80% se siente al menos tan seguro financieramente como antes, si no mejor.
Esa confianza financiera se nota en el día a día. Los encuestados afirman que vivir en otro país les ha permitido ampliar su red social, disfrutar de una vivienda mejor, comer más a menudo fuera, dedicar más tiempo a sus aficiones, ayudar económicamente a su familia y aumentar sus ahorros.
En otras palabras, no se trata solo de tener más dinero sobre el papel. Se trata de lo que ese dinero hace posible.
Sigue habiendo sorpresas. El 79% de los encuestados afirma haberse encontrado con un gasto imprevisto al viajar, mudarse o vivir en el extranjero. Los más comunes fueron los impuestos locales, los gastos médicos, las comisiones bancarias, los costes de vivienda, los cargos por roaming de datos y las tasas o multas de visado.
Pero esos baches no cambian el panorama general. Para la mayoría de las personas, vivir a nivel global ha mejorado su seguridad financiera o les ha ayudado a mantenerla.
Vivir en otro país cambia mucho más que tu dirección. Cambia tu perspectiva.
El 43% de los encuestados afirma que sus valores han cambiado por las culturas en las que ha vivido o trabajado. Es uno de los hallazgos más interesantes del informe, porque apunta a algo más grande que las ventajas del estilo de vida.
Cuando vives en un sitio nuevo, empiezas a fijarte en cosas que antes dabas por sentadas. Cómo trabaja la gente. Cómo pasa su tiempo. Cómo come, se relaciona, descansa, planifica, ahorra y celebra. Con el tiempo, esas diferencias pueden cambiar lo que es importante para ti.
La vida global también tiene un fuerte componente social. El 51% afirma que trabajar o vivir en otro país ha tenido un efecto positivo en sus amistades, y el 39% dice que le ha ayudado a ampliar su red social.
Esa es la parte que a menudo se pasa por alto. Desde fuera, mudarse al extranjero puede parecer algo solitario, pero muchas personas están creando comunidades más grandes e internacionales gracias a ello.
Por supuesto, la gente sigue echando de menos su casa. En todos los países encuestados, la familia y los amigos fueron lo que más se echa de menos.
Después, las respuestas se volvieron más concretas. Los británicos echaban de menos el humor británico y el NHS. Los irlandeses, la comida y la bebida irlandesas, y la craic. Los neerlandeses, la comida y la bebida neerlandesas y la cultura de su país. Los franceses y los españoles mencionaron la comida, la bebida y el humor. Los alemanes señalaron la comida y la bebida alemanas, además del sistema sanitario.
Es un bonito recordatorio de que el hogar no es solo un lugar. Son los chistes, las comidas, las costumbres, los servicios, las personas y los pequeños detalles culturales que hacen que la vida resulte familiar.
Pero echar de menos tu casa no significa que la vida global no merezca la pena. En muchos sentidos, demuestra cómo la vida internacional amplía la idea de hogar. Puedes echar de menos el lugar de donde vienes y aun así encantarte el lugar donde estás. Puedes sentirte unido a más de un sitio. Puedes construir una vida que lleve consigo un poco de cada país.
Los retos más comunes a los que se enfrentan los encuestados son las barreras del idioma, con un 41%, las zonas horarias, con un 33%, y la sanidad, con un 27%.
Son reales, pero también son el tipo de retos que la gente aprende a gestionar. Un idioma nuevo intimida cada vez menos. Las zonas horarias pasan a formar parte de la rutina. Los sistemas sanitarios son más fáciles cuando entiendes cómo funcionan.
Esa curva de aprendizaje forma parte de la vida internacional. Puede ser frustrante, pero también genera confianza. Cada formulario rellenado, cada cita reservada, cada expresión local aprendida y cada sistema nuevo que entiendes hacen que el siguiente paso sea más fácil.
El bunq Global Living Report 2026 muestra que vivir en otro país está ayudando a la gente a construir vidas más abiertas, equilibradas y gratificantes.
El 93% afirma que su felicidad ha mejorado o se ha mantenido igual. El 93% dice lo mismo sobre el equilibrio entre su vida laboral y personal. Y el 80% siente que su seguridad financiera ha mejorado o se ha mantenido estable.
Hay retos, desde las barreras del idioma y las zonas horarias hasta la sanidad y los gastos inesperados. Pero para la mayoría de los encuestados, la vida global no les complica la vida. Les ayuda a construir una vida más feliz, más equilibrada y más segura.
Lee el bunq Global Living Report 2026 completo para ver cómo la vida global está cambiando la felicidad, las finanzas, el trabajo y el bienestar.

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Vivir en el extranjero ya no es solo algo con lo que la gente sueña. Cada vez más personas lo hacen de verdad y, para muchas, está funcionando.
El teletrabajo ha facilitado llevarte tu trabajo contigo. Las relaciones internacionales están llevando a la gente a cruzar fronteras. Otros se mudan en busca de mejor clima, un coste de vida más bajo o la oportunidad de vivir una cultura diferente. Sea cual sea el motivo, vivir a nivel global se está convirtiendo menos en un salto al vacío y más en una elección de estilo de vida.
Para el bunq Global Living Report 2026, encuestamos a 7.100 personas con un estilo de vida internacional en Canadá, Francia, Alemania, Irlanda, los Países Bajos, España, el Reino Unido y Estados Unidos.
Los resultados son claros: la vida en el extranjero está ayudando a la gente a sentirse más feliz, con más seguridad financiera y con más control sobre el equilibrio entre su vida laboral y personal. Por supuesto, sigue habiendo retos. Mudarse de país implica papeleo, gastos inesperados y momentos de añoranza. Pero, en general, la historia es positiva.
El 61% de los encuestados afirma que es más feliz desde que adoptó un estilo de vida global. Y si miramos el panorama completo, el resultado es aún mejor: el 93% dice que su felicidad ha mejorado o se ha mantenido igual.
Es un resultado sólido, sobre todo si pensamos en todos los cambios que supone mudarse al extranjero. Nuevos sistemas, nuevas rutinas, nuevos idiomas, nuevos círculos sociales. Aun con todo eso, la mayoría de la gente dice que su vida ha mejorado o se ha mantenido estable.
Gran parte de ello parece deberse a los motivos por los que la gente elige este estilo de vida. La principal motivación fue conocer otras culturas, elegida por el 47% de los encuestados. Le siguieron un mejor clima, con un 39%, y un coste de vida más bajo, con un 29%.
Uno de los hallazgos más alentadores es que mudarse al extranjero no tiene por qué significar poner tu carrera en pausa.
El 53% de los encuestados afirma que el equilibrio entre su vida laboral y personal ha mejorado desde que vive en otro país. Otro 40% dice que se ha mantenido igual, lo que significa que el 93% ha mejorado o mantenido ese equilibrio desde que adoptó un estilo de vida global.
Ayuda el hecho de que muchas personas no empiezan de cero. El 44% mantuvo su trabajo después de mudarse al extranjero, mientras que el 26% encontró un nuevo puesto compatible con su estilo de vida internacional.
Esto dice mucho de cómo está cambiando el trabajo. Un estilo de vida global ya no es solo para quienes se toman un descanso, trabajan como freelance desde la playa o dan un gran giro profesional. Cada vez más, la gente mantiene su trabajo y cambia todo lo demás.
También hay crecimiento. El 32% afirma que vivir en otro país le ha ayudado a ampliar su red profesional. Los nuevos países traen nuevos contactos, nuevos sectores y nuevas formas de entender el trabajo.
El dinero es otro ámbito en el que la vida global está teniendo un impacto positivo. El 56% de los encuestados afirma sentirse con más seguridad financiera desde que adoptó un estilo de vida internacional. Otro 24% dice que su seguridad financiera se ha mantenido igual, lo que significa que el 80% se siente al menos tan seguro financieramente como antes, si no mejor.
Esa confianza financiera se nota en el día a día. Los encuestados afirman que vivir en otro país les ha permitido ampliar su red social, disfrutar de una vivienda mejor, comer más a menudo fuera, dedicar más tiempo a sus aficiones, ayudar económicamente a su familia y aumentar sus ahorros.
En otras palabras, no se trata solo de tener más dinero sobre el papel. Se trata de lo que ese dinero hace posible.
Sigue habiendo sorpresas. El 79% de los encuestados afirma haberse encontrado con un gasto imprevisto al viajar, mudarse o vivir en el extranjero. Los más comunes fueron los impuestos locales, los gastos médicos, las comisiones bancarias, los costes de vivienda, los cargos por roaming de datos y las tasas o multas de visado.
Pero esos baches no cambian el panorama general. Para la mayoría de las personas, vivir a nivel global ha mejorado su seguridad financiera o les ha ayudado a mantenerla.
Vivir en otro país cambia mucho más que tu dirección. Cambia tu perspectiva.
El 43% de los encuestados afirma que sus valores han cambiado por las culturas en las que ha vivido o trabajado. Es uno de los hallazgos más interesantes del informe, porque apunta a algo más grande que las ventajas del estilo de vida.
Cuando vives en un sitio nuevo, empiezas a fijarte en cosas que antes dabas por sentadas. Cómo trabaja la gente. Cómo pasa su tiempo. Cómo come, se relaciona, descansa, planifica, ahorra y celebra. Con el tiempo, esas diferencias pueden cambiar lo que es importante para ti.
La vida global también tiene un fuerte componente social. El 51% afirma que trabajar o vivir en otro país ha tenido un efecto positivo en sus amistades, y el 39% dice que le ha ayudado a ampliar su red social.
Esa es la parte que a menudo se pasa por alto. Desde fuera, mudarse al extranjero puede parecer algo solitario, pero muchas personas están creando comunidades más grandes e internacionales gracias a ello.
Por supuesto, la gente sigue echando de menos su casa. En todos los países encuestados, la familia y los amigos fueron lo que más se echa de menos.
Después, las respuestas se volvieron más concretas. Los británicos echaban de menos el humor británico y el NHS. Los irlandeses, la comida y la bebida irlandesas, y la craic. Los neerlandeses, la comida y la bebida neerlandesas y la cultura de su país. Los franceses y los españoles mencionaron la comida, la bebida y el humor. Los alemanes señalaron la comida y la bebida alemanas, además del sistema sanitario.
Es un bonito recordatorio de que el hogar no es solo un lugar. Son los chistes, las comidas, las costumbres, los servicios, las personas y los pequeños detalles culturales que hacen que la vida resulte familiar.
Pero echar de menos tu casa no significa que la vida global no merezca la pena. En muchos sentidos, demuestra cómo la vida internacional amplía la idea de hogar. Puedes echar de menos el lugar de donde vienes y aun así encantarte el lugar donde estás. Puedes sentirte unido a más de un sitio. Puedes construir una vida que lleve consigo un poco de cada país.
Los retos más comunes a los que se enfrentan los encuestados son las barreras del idioma, con un 41%, las zonas horarias, con un 33%, y la sanidad, con un 27%.
Son reales, pero también son el tipo de retos que la gente aprende a gestionar. Un idioma nuevo intimida cada vez menos. Las zonas horarias pasan a formar parte de la rutina. Los sistemas sanitarios son más fáciles cuando entiendes cómo funcionan.
Esa curva de aprendizaje forma parte de la vida internacional. Puede ser frustrante, pero también genera confianza. Cada formulario rellenado, cada cita reservada, cada expresión local aprendida y cada sistema nuevo que entiendes hacen que el siguiente paso sea más fácil.
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El 93% afirma que su felicidad ha mejorado o se ha mantenido igual. El 93% dice lo mismo sobre el equilibrio entre su vida laboral y personal. Y el 80% siente que su seguridad financiera ha mejorado o se ha mantenido estable.
Hay retos, desde las barreras del idioma y las zonas horarias hasta la sanidad y los gastos inesperados. Pero para la mayoría de los encuestados, la vida global no les complica la vida. Les ayuda a construir una vida más feliz, más equilibrada y más segura.
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